Dichoso el que halla sabiduría,
el que adquiere inteligencia.
Porque ella es de más provecho que la plata
y rinde más ganancias que el oro.
Es más valiosa que las piedras preciosas:
¡ni lo más deseable se le puede comparar!
Con la mano derecha ofrece larga vida;
con la izquierda, honor y riquezas.
Sus caminos son placenteros
y en sus senderos hay paz.
Ella es árbol de vida para quienes la abrazan;
¡dichosos los que la retienen!
Con sabiduría afirmó el Señor la tierra,
con inteligencia estableció los cielos.
Por su conocimiento se separaron las aguas,
y las nubes dejaron caer su rocío.
Hijo mío, conserva el buen juicio;
no pierdas de vista la discreción.
Te serán fuente de vida,
te adornarán como un collar.
Podrás recorrer tranquilo tu camino,
y tus pies no tropezarán.
Al acostarte, no tendrás temor alguno;
te acostarás y dormirás tranquilo.
No temerás ningún desastre repentino,
ni la desgracia que sobreviene a los impíos.
Porque el Señor estará siempre a tu lado
y te librará de caer en la trampa.