Juan 3:16
Salmo 146
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Alaba, alma mía, al Señor.
Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.
Eclesiastés 3:1-8
Todo tiene su momento oportuno;
hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
salmo 23
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes pastos me hace descansar.
Lucas 10:38-42
En casa de Marta y María
Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:
—Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!
—Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.
Salmo 139:1-18
1 Pedro 3:8-16
En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición.
Lucas 15:11-32
Parábola del hijo perdido
Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—.El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos.
Judas 1:24-25
Doxología
¡Al único Dios, nuestro Salvador,
que puede guardarlos para que no caigan,
y establecerlos sin tacha y con gran alegría
ante su gloriosa presencia,
sea la gloria, la majestad, el dominio y la autoridad,
por medio de Jesucristo nuestro Señor,
antes de todos los siglos,
ahora y para siempre!
Amén.
Isaías 40:26-31
Alcen los ojos y miren a los cielos:
¿Quién ha creado todo esto?
Mateo 15:29-38
Salmo 121
A las montañas levanto mis ojos;
¿de dónde ha de venir mi ayuda?
Mi ayuda proviene del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
1 Corintios 13
Si hablo en lenguas humanas y angelicales,
pero no tengo amor,
no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido.
Salmo 8
Oh Señor, soberano nuestro,
¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
Sofonias 3:17
Jonas 2:1-10
Oración de Jonás
Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez.
Dijo:
En mi angustia clamé al Señor,
y él me respondió.
Desde las entrañas del sepulcro pedí auxilio,
y tú escuchaste mi clamor.
Continuar leyendo ‘Jonas 2:1-10′
Marcos 4:35-41
Jesús calma la tormenta
Ese día al anochecer, les dijo a sus discípulos:
—Crucemos al otro lado.
Dejaron a la multitud y se fueron con él en la barca donde estaba. También lo acompañaban otras barcas.
Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse.
Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron.
—¡Maestro! —gritaron—, ¿no te importa que nos ahoguemos?
Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar:
—¡Silencio! ¡Cálmate!
El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.
—¿Por qué tienen tanto miedo? —dijo a sus discípulos—. ¿Todavía[a] no tienen fe?
Ellos estaban espantados y se decían unos a otros:
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?
2 Timoteo 1:7
Filipenses 4:4-7
Alégrense siempre en el Señor.
Insisto: ¡Alégrense!
Que su amabilidad sea evidente a todos.
El Señor está cerca.
No se inquieten por nada;
más bien, en toda ocasión, con oración y ruego,
presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Salmo 42
Cual ciervo jadeante en busca del agua,
así te busca, oh Dios, todo mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.
¿Cuándo podré presentarme ante Dios?
Salmo 19
Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento proclama la obra de sus manos.
Un día comparte al otro la noticia,
una noche a la otra se lo hace saber.
Jeremías 29:11-13
Isaías 1:18
Hechos 1:1-11
Jesús llevado al cielo
Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.
Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios.
Lucas 24:36-53
Jesús se aparece a los discípulos
Todavía estaban ellos hablando acerca de esto, cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo:
—Paz a ustedes.
Aterrorizados, creyeron que veían a un espíritu.
—¿Por qué se asustan tanto? —les preguntó—. ¿Por qué les vienen dudas? Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que los tengo yo.
Lucas 24:13-35
De camino a Emaús
Aquel mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban conversando sobre todo lo que había acontecido. Sucedió que, mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos; pero no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados.
Miqueas 6:8
Mateo 28:16-20
La Gran Comisión
Los once discípulos fueron a Galilea,
a la montaña que Jesús les había indicado.
Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban.
Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo:
—Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.
Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.
Juan 21:1-14
Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades.
Sucedió de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.
juan 20:24-31
Tomás, al que apodaban el Gemelo,y que era uno de los doce, no estaba con los discípulos cuando llegó Jesús.Así que los otros discípulos le dijeron:
—¡Hemos visto al Señor!
—Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré —repuso Tomás.
Lucas 24:1-12
La Resurrección
El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado. Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Lucas 23:33-56
La Crucifixión
Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.
—Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Mateo 7:7-8
Números 6:24-26
salmo 91:1-4
El que habita al abrigo del Altísimo
se acoge a la sombra del Todopoderoso.
Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio,
mi fortaleza, el Dios en quien confío.»
Sólo él puede librarte de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas,
pues te cubrirá con sus plumas
y bajo sus alas hallarás refugio.
¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!
Habacuc 3:17-18
Isaías 43:1-2
No temas, que yo te he redimido;
te he llamado por tu nombre;
tú eres mío.
Apocalipsis 21:1-4
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir,
lo mismo que el mar.
Mateo 5:1-12
Las bienaventuranzas.
Cuando vio a las multitudes,
subió a la ladera de una montaña y se sentó.
Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra,
comenzó a enseñarles diciendo:
Efesios 3:14-21
Por esta razón me arrodillo delante del Padre,
de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.
Le pido que, por medio del Espíritu y
con el poder que procede de sus gloriosas riquezas,
los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser,
para que por fe Cristo habite en sus corazones.
Juan 14:27
Marcos 12:28-31
Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo.
Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó:
—De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?
—El más importante es:
“Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor
—contestó Jesús—.
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma,
con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”
El segundo es:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
No hay otro mandamiento más importante que éstos.
Salmo 96
Canten al Señor un cántico nuevo;
canten al Señor, habitantes de toda la tierra.
Canten al Señor, alaben su nombre;
anuncien día tras día su victoria.
Proclamen su gloria entre las naciones,
sus maravillas entre todos los pueblos.
Salmo 95:1-7
Vengan, cantemos con júbilo al Señor;
aclamemos a la roca de nuestra salvación.





Comentarios recientes